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No sólo policías y agentes migratorios, también maras están involucrados
en el negocio del tráfico de indocumentados hacia Estados Unidos, de
acuerdo con reportes del Área de Inteligencia Migratoria del Centro de
Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Por su habilidad en el manejo de armas, su adiestramiento en técnicas
militares y de guerrilla, su dominio de un lenguaje cifrado —expresado
con las manos— y su disciplina y control al interior de la pandilla, l
os maras se han convertido en brazos operacionales de las organizaciones
criminales dedicadas en nuestro país tanto al secuestro de inmigrantes
como a su traslado a la Unión Americana. Están preparados para actuar con violencia extrema, como ocurrió el miércoles
sobre la carretera Palenque-Ocosingo, en Chiapas, donde un grupo armado
se llevó a 37 indocumentados que eran trasladados a Tapachula por siete
agentes del Instituto Nacional de Migración (INM). Su “experiencia” en delitos como privación ilegal de la libertad,
falsificación de documentos y portación de armas los convierte en elementos
clave de estas redes delincuenciales. De acuerdo con la información del Cisen, para consumar esta actividad los
mareros han creado tejidos en 23 estados mexicanos, “donde estas pandillas
delictivas trasnacionales se encuentran establecidas e identificadas, debido
al tráfico de drogas y de ilegales”. Entre las entidades de operación de células o clicas especializadas en el
tráfico de personas están Baja California, Chihuahua, Oaxaca, Tabasco,
Tlaxcala, Veracruz, San Luis Potosí, Tamaulipas, Aguascalientes, Coahuila,
Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Morelos,
Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sonora, Guerrero y el Distrito
Federal. Según el Cisen, en la conducta delictiva del marero promedio se observa
“una tendencia a cambiar sus actividades ilícitas comunes como violación,
extorsión y pandillerismo, por delitos del orden federal como tráfico de
personas, así como el homicidio a sueldo y se vinculan de esta manera con
grupos de la delincuencia organizada que los utilizan como pasaderos o
sicarios”. Los maras son controlados por sus líderes de pandilla, la mayoría radicados
en Estados Unidos, y por los capos que dirigen estas organizaciones en
México.
Muchas de éstas están relacionadas también con el tráfico de drogas y de
armas. Cuentan con protección policial y de los grupos de delincuencia organizada, y
una de sus principales ventajas “es el vínculo con el país de origen de sus
integrantes, por lo que el internacionalizarse les permite traficar con
personas indocumentadas de diferentes nacionalidades hacia Estados Unidos”. Los datos del Centro de Investigación son respaldados por otros documentos,
como la Evaluación Nacional de Amenazas en Materia de Drogas, del
Departamento
de Justicia de Estados Unidos, que reportó un aumento en el tránsito de
población indocumentada hacia su territorio, “lo que conlleva múltiples efectos
que impactan en la seguridad de la frontera sur, al desarrollar
simultáneamente organizaciones de tráfico y trata de inmigrantes, pandillas
delictivas trasnacionales, asalto y extorsión a inmigrantes”. Mientras que un informe de la Subprocuraduría de Investigación Especializada
en Delincuencia Organizada describe que “los maras actúan bajo estrictas
reglas de orden y disciplina y operan como verdaderas organizaciones
criminales trasnacionales, las cuales se encuentran organizadas de manera
permanente y reiterada para cometer delitos como narcotráfico y
tráfico de indocumentados y su peligrosidad social aumenta al establecer
vínculos con organizaciones especializadas en alguno de los delitos citados”. De ahí que para la Procuraduría General de la República el tráfico de personas
sea la segunda actividad ilícita más lucrativa en nuestro país.
© Denuncia irregularidades el gobierno chiapaneco Autoridades de Chiapas denunciaron ayer “irregularidades” y “contradicciones”
en torno al secuestro en su territorio de un camión oficial con 33
indocumentados cubanos y 4 hondureños a manos de un comando armado. El camión del Instituto Nacional de Migración (INM) que transportaba a los
inmigrantes la noche del miércoles rumbo a las instalaciones de la
institución en Tapachula, junto con dos chóferes y siete agentes
migratorios, fue detenido por hombres armados. Estos obligaron al personal a bajarse y huyeron con el vehículo y los
indocumentados. El autobús fue hallado posteriormente abandonado. El secretario de Gobierno de Chiapas, Jorge Morales Messner, declaró ayer
a los medios que con el camión no viajaba una patrulla de la Policía Federal
Preventiva (PFP), como marca la normativa. “Hay contradicciones en las declaraciones: unos dijeron que eran las 10 de la
noche y otros que las cuatro de la mañana”, dijo Morales respecto a las
versiones de los agentes. “Los compañeros custodios dijeron que estuvieron cinco horas boca abajo
esperando que se fueran para que no los dañaran”, añadió el secretario estatal.
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